Quien come aprisa, come mal.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
A chico caudal, mala ganancia.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
A los tuyos, con razón o sin ella.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
No dejes camino por vereda.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
La lengua es el azote del culo.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El mandar no quiere par.
Hacer enseña a hacer.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
A consejo ido, consejo venido.
Niebla en verano, norte en la mano.
Con pelito... no hay delito.
Las cosas lo que parecen.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Cada cosa pía por su compañía.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Patada de yegua no duele.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
No se va al cielo a caballo.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Esta vale en oro lo que pesa.
De los hombres se hacen los obispos.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
No es un hombre más que otros si no hace más que otros.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
La excepción confirma la regla.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.