La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Hasta el rabo, todo es toro.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
No se pierde lo que se dilata.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
El que siembra, cosecha.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Hasta los animales se fastidian.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
La que no baile, de la boda se marche.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Cólera de amantes resurgir del amor
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
El nosotros anula el yo.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Dios da bragas a quien no tiene culo.