La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Si quieres tener dinero, tenlo.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Gente de montaña, gente de maña.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
El que trabaja, no come paja
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
La peor pobreza es tener deudas.
Hija que casas, casa que abrasa.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Al mal año, tarria de seda.
Que no me busquen porque me encuentran.
La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
La respuesta más rápida es la acción.
Saber es poder.
La experiencia es la madre de la ciencia.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
No solo de pan vive el hombre.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Lección dormida, lección aprendida.
Con pelito... no hay delito.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
Dios, si da nieve, también da lana.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Febrero, rato malo y rato bueno.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
El buen vino sin ramo se vende.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
A la madrastra, el nombre le basta.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Hace más el que quiere que el que puede.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.