Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
A cada cañada le llega su añada.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Sin trabajo no hay recompensa.
Al último siempre le muerde el perro.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Más se junta pidiendo que dando.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Secreto de tres, secreto no es.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Nadie se alabe hasta que acabe.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Buena madera, buen oficial espera.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Burro cargado, busca camino.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Lo barato cuesta caro
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Cada uno en su casa es rey.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Quien desparte lleva la peor parte.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Un indio menos, una tortilla mas.