A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Donde entra la cabeza, entra la cola
El blanco hielo de agua es mensajero
Casa ordenada, casa salvada.
Trae contigo, y comerás conmigo.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Hablar con lengua de plata.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
A los tontos no les dura el dinero.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
La puerca tira del tapón
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Hecha la ley, hecha la trampa.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Mal ajeno es ruin consuelo.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Cada ollero alaba su puchero.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
El empezar es el comienzo del acabar.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
El hablar es plata y el callar es oro.