Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Casa y potro, que lo haga otro.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Le dan la mano y se toma el pie.
En mala casa, mal amo y mala masa.
pajero como tenedor de oveja.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Caro compró el que rogó.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Tu hablar te hace presente.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Odia el pecado y compadece al pecador.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Sé osado y serás afortunado.
Llamar al gato, gato.
La paz con una porra en la mano es la guerra
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
La cascara guarda el palo.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Hace más la raposa que la curiosa.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Quien mucho da mucho recibe.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Como turco en la neblina.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Con el engañador, se tú mentidor.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
A nadie le amarga un dulce.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
La caza y los negocios quieren porfía.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.