Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Ir a amarrar el zorro.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Las novedades son la sal de la vida.
Del falso bien viene el auténtico mal
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Es de sabios, cambiar de opinión.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Leche y vino, veneno fino.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
El pasajero se conoce por la maleta.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
El corazón que ama es siempre joven.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Deja al menos un huevo en el nido
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Una deuda, veinte engendra.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Al tonto se le conoce pronto.
No falta de que reirse.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La verdad es de un solo color
Más vale bueno que mucho.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Lo tragado es lo seguro.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
A lo que no puede ser paciencia.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Cuando dude, no saludes.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
El corazón no sabe mentir
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.