Para todo perdido, algo agarrado.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
El amor no se mendiga, se merece.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
La vida es así, y el día es hoy.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Dichosos los ojos que te ven.
Breve habla el que es prudente.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
La barriga llena da poca pena.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Un mal pequeño es un gran bien.
Con pan y vino, se anda el camino.
De cuentos suele irse a chismes.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Pan no mío, me quita el hastío.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Pisar mierda trae buena suerte
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
A mí todos me hallan, pero yo no hallo a nadie.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
A hija casada, los yernos a la puerta.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Lo bien hecho bien parece.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Sin pan y vino, no hay amor fino.