El rostro es el espejo del alma.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Habló de putas "La Tacones".
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
El que da, recibe.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Quien calla otorga
Irse con la soga entre los cachos.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Querer sanar es media salud.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Antes que el deber está el beber.
Aire gallego, escoba del cielo.
Tras el vicio viene el lamento.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Después de un gustazo, un trancazo.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Tal para cual.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
La mejor palabra es la que no se dice.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Nadie da nada a cambio de nada.
Ocurre en las mejores familias.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Se te cayó e cassette
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Hombre chico, pensamientos grandes.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
La felicidad da la vista a un ciego
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
¿A un perdido, quién lo pierde?.
El triunfo de los crueles es breve