Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Bien muere, quien bien vive.
A quien labora, Dios lo mejora.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Qué bien canta María después de la comida.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
Quien hace, aplace.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
No quieras nunca buenos comienzos.
El dolor embellece al cangrejo.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El que del campo viene, cenar quiere.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Zumba con el desigual en casa, y zumbará contigo en la plaza.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Ahí está la madre del cordero.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
La suavidad domina más que la ira.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Irse con la música a otra parte.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Sirva de algo mientras se muere.
El que mucho corre, pronto para.
A perro viejo no hay tus tus.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
El buen vino sin ramo se vende.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Me cayó como patada en la guata.