La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Eso no te lo despinta nadie.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Nadie da palos de balde.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Caras vemos, corazones no sabemos.
La necesidad conduce a Dios.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Al final, todo saldrá bien, y si no, es que no es el final.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
El que duerme con niños amanece mojado.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Espéjate para que veas cómo eres.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Madre holgazana cría hija cortesana.
La mano perezosa, pobre es.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
Todo se andará si la vara no se rompe.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.