El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Mujer refranes, muller puñetera.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El cobarde vive, el valiente muere.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Bienes y males, a la cara salen.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
El que calla, no dice nada.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Bien muere, quien bien vive.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.