Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Con las buenas palabras nadie come.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Se llena antes el ojo que el papo.
Buenas cartas a veces pierden.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
No hay refrán que no sea verdadero.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Lo que no puede uno, pueden muchos.
La cuenta de la cena, no es la que nos llena.
Pan ajeno, caro cuesta.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
Hijos casados, duelos doblados.
Conseguir una mujer bella es fácil, pero conservarla es difícil
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Hombre canoso, hombre hermoso.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.