A la de amarillo, no es menester pedillo.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Los refranes no engañan a nadie.
Esta de mírame y no me toques.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
El toro y el melón, como salen, son.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
El que apura su vida, apura su muerte.
La mejor lotería, es una buena economía.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Lo que no se conoce no se apetece.
Nunca anochece donde se ama.
Pan con queso sabe a beso.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Necio que sabe latín, doble rocín.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Nadie regala nada a humo de pajas.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Bella por fuera, triste por dentro
Mujer con toca, dos veces si.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.