El hombre pone y la mujer dispone.
Ante la duda, abstente.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Ladra de noche para economizar perro.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
No hay boda sin doña Toda.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El que no se fía, no es de fiar.
Canción de la transición.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
El comer, es maestro del beber.
Criados, enemigos pagados.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Ya saliste con el chancho al hombro.
A pan duro, diente agudo.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Hablen cartas y callen barbas.
La felicidad es una cosa monstruosa y los que la buscan son castigados
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.