Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Nadie toma lo que no le dan.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
El que quiere baile, que pague músico.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Del cuero sale la correa.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Lección dormida, lección aprendida.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Haber muchos cocos por pelar.
La vida no es senda de rosas.
El que presta, a pedir se atiene.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
El oro luce, y la virtud reluce.
A barba muerta, obligación cubierta.
Al perro muerto, échale del huerto.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Más se mira al dador que a la dádiva.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
Por los cuernos se agarra el toro.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Lunes y sábados no quitan jueves.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
La abundancia mata la gana.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.