Febrero, rato malo y rato bueno.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
A hierro caliente, batir de repente.
No hay bien ni mal que cien años dure.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
En casa llena presto se guisa la cena.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Lágrimas de viuda, poco duran.
De tal colmena tal enjambre.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Estar armado hasta los dientes
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Mata, que Dios perdona.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
De ensalada, dos bocados y dejada.
El interés tiene pies y yo también.
De cuentos suele irse a chismes.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Poco a poco se anda lejos.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.