Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Una comida sin vino, es como un día sin sol.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Por los Santos, la nieve en los campos.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
El lunes, ni las gallinas ponen.
Obras vea yo; palabras, no.
Hacer una cosa en un avemaría.
El que guarda, halla.
Bondad con hermosura, poco dura.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Buenas cuentas, conservan amistades.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Cada mochuelo, a su olivo.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Amigo de todos, loco con todos
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Más vale bueno que mucho.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Fingir locura, es a veces cordura.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Hablen cartas y callen barbas.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Quien llega tarde a la fiesta, no logra cena ni orquesta.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.