Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
A la vejez, dinero y mujer.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Niebla en verano, norte en la mano.
Acá como allá, y allá como acá.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Dinero llama a dinero.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Date buena vida, temerás más la caída.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Llueve sobre mojado.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Para aprender, nunca es tarde.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Junio brillante, año abundante.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Claridad, y no en el caldo.
Agua estantía, renacuajos de día.
Chicharra que canta, calor adelanta.
A mi, mis timbres.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
El silencio no ha sido jamás escrito.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Cuentas claras, amistades largas.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Zamora no se ganó en una hora.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
La mala cama hace la noche larga.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
El mundo es de la gente activa
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Lo quiero, para ayer.
A palabras vanas, ruido de campanas.