Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
la ropa son alas.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Septiembre benigno, octubre florido.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El sol brilla para todos.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Si truena es porque va a llover.
Oír como quien oye llover.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
Amanecerá y veremos.
Hay más días que sandías.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
La vida es una sorpresa continua
Dar y tejer es buen saber.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Si vienen los patos, viene la nieve.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Otoño entrante, uvas abundantes.
El que mucho corre, pronto para.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Lo que ha de ser, va siendo.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
De sabios es cambiar de parecer.
Palabra de cortesano, humo vano.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
La reputación dura más que la vida.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
La comprensión siempre llega más tarde.