O faja o caja.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Gota a gota, la mar se agota.
El pan ya comido enseguida se olvida.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Una palabra deja caer una casa.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Junio grana los trigales, si Abril y Mayo llovieron a gusto de los mayorales.
El trabajo por la mañana vale oro.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
La vida es un juego.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Hoy te lo dice tu amiga.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
A gran prisa, gran vagar.
De Tosantos a Navidad es invierno de verdad.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
A buen amigo buen abrigo.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Roer siempre el mismo hueso
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
En Agosto trilla el perezoso.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
La vida es un deber a cumplir
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Intimidades, solo en las mocedades.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.