Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
La suerte es de quien la tiene.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Los hombres son mejores que su teología
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Dulce y vino, borracho fino.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Boca de verdades, cien enemistades.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Quien busca, halla.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
La noche para pensar, el día para obrar.
El peligro que no se teme, más presto viene.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Dame gordura, darte he hermosura.
Tierra de roza y coño de moza.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Un buen día vale por un mal mes
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Necesitado te veas.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Bien casada, o bien quedada.
Mucho saber, menos ignorar es.
Ayatola no me toques la pirola.
Cabeza grande, talento chico.
No saber una jota.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Lo que no cuesta no vale.