A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
La buena obra, ella misma se loa.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Los vicios no necesitan maestro.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Baños, hasta los cuarenta años.
Hija que casas, casa que abrasa.
Mallorquina, puta fina
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
A río crecido, sentarse en la orilla.
En la variación consiste el gusto.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
El que se afloja se aflige.
Boca abierta, dientes de oro.
Todo salto tiene riesgo.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Quien bien ata, bien desata.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Al loco y al aire, darles calle.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Lo prometido es deuda.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Padecer cochura por hermosura.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Júntate, que junto estabas.
El buen hijo a su casa vuelve.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.