Voz del pueblo, voz del cielo.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Nobleza obliga.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
El que no mira, suspira.
Tras la fortuna guía el favor.
Mujer Besada mujer ganada.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Es más popular que la adelita.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Bien vivió quien bien se escondió.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El canal del Manzanares pocos barcos saca a mares.
El sol brilla para todos.
El tiempo descubridor de todas las cosas.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Amanecerá y veremos.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Cosa hallada no es hurtada.
El amo no siempre tiene razón, pero es el amo.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Burro suelto del amo se ríe.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.