Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
Por San Andrés, corderillos tres.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Confía en lo que ves
Propagación mear no espuma.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Pan candeal y vino tintillo ponen al hombre gordillo.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Si ofendes serás ofendido
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Intenta reunir en tu casa numerosos amigos antes que manadas de bueyes
Ojo por ojo, diente por diente.
Para que no se espante el borrico por delante.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
No habiendo lomo, de todo como.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
A poco pan, tomar primero.
Fue por lana y salió trasquilado.
Escoba nueva, barre bien.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Presto rico, presto pobre.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Saber de pobre no vale un duro
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Matanga dijo la changa.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Cuatro ojos ven más que dos.
Gato escaldo del agua fría huye.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Quien vende barato vende doblado.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Al higo por amigo
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Más perdido que un moco en una oreja.
Hablar más que lora mojada.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.