Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Jodido pero contento.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Cambiar de opinión es de sabios.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
El que presta, a pedir se atiene.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Nunca falta Dios a los pobres.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Los difuntos, todos juntos.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Todos los santos tienen octava.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Con el mismo cuero las correas.
Inflama más la comida que las musas
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Las migas son también pan.
La fantasía es la droga de la mente
Amistades y tejas, las más viejas.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
A cada ollaza su coberteraza.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Primero es Dios que todos los santos.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Dar al olvido.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Mas papista que el Papa.
Junta de cuatro, junta del diablo.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.