Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Ese no es santo de mi devoción.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Al loco y al fraile, aire.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
A fullería, cordobesías.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Dios nos libre de un ya está hecho.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
Ante Dios, todos somos iguales.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Esto es como una cena de negros.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Cada uno tiene su alguacil.
Enero desaloja las camas
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Estas son de mi rodada.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.