Dios aflige a los que bien quiere.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Hijos casados, duelos doblados.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Casarse bajo el palo de la escoba
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Manos blancas no ofenden.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
De padres bocois hijos cubetas.
Una familia unida come del mismo plato.
A candil muerto, todo es prieto.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
De sabios es cambiar de parecer.
Los justos pagan por pecadores.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Ayatola no me toques la pirola.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Juntos pero no revueltos.
El que fía, o pierde o porfía.
Como turco en la neblina.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Dios da, nunca vende.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Como el espigar es el allegar.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.