Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Entre menos burros, más choclo.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
¿Usted qué come que adivina?
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Contigo me entierren, que me entiendes.
La sugestión obra.
Mente sana, cuerpo sano.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Bendita la casa que a viejos sabe.
La fortuna a los audaces ayuda.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Un espejo no sabe ser embustero.
Saber poco obliga a mucho.
El maestro sabe lo que hace.
Secreto a voces.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Hablando la gente se entiende.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Buenas razones cautivan los corazones.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Tu hablar te hace presente.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
A nuevos hechos, nuevos consejos.