Más vale maña que fuerza.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Hijos y mujer añaden menester.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Lobos de la misma camada.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
El ejemplo es el idioma más persuasivo.
Cabeza grande, talento chico.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
De padres asientos, hijos taburetes.
O te aclimatas, o te aclimueres.
A ojo de buen cubero.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Escritura es buena memoria.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Hombre hablador, poco cumplidor.
El que avisa no es traidor.
El que ríe el último, ríe mejor.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Haber de todo, como en botica.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Hacer oídos de mercader.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Salvarse por los pelos.
El vivo a señas y el tonto a palos.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.