Malo es callar cuando conviene hablar.
A palabras necias, bofetones.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Ser un mordedor de pilares
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Alegría y desgracia no son eternas
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
El sentido común es, el menos común que ves.
La falta de progreso significa retroceso.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
La monotonía genera aburrimiento
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
El que muere, se libra de lo que debe.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
El hombre pone y la mujer dispone.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Cada altar tiene su cruz.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
La palabra es playa, el silencio oro.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
No hay mal que por bien no venga.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Oír como quien oye llover.
Hablando nos entendemos.