Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Más vale poco que nada.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Yerros por amores, merecen mil perdones.
En arca abierta, el justo peca.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
De refrán y afán pocos se librarán.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
En cualquier batalla pierden vencedores y vencidos.
Buena es la costumbre en el bien.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
La intención es lo que vale.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
La muerte, al pobre no se atreve.
Dádiva forzada no merece gracias.
El hablar bien, poco cuesta.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Caridad y amor no quieren tambor.
El corazón conoce la amargura del alma.