Ya que no eres casto, sé cauto.
El corazón conoce la amargura del alma.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Amor y vino, sin desatino.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Bastante colabora quien no entorpece.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Pocas palabras son mejor.
La alegría es gemela
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Antes de criticar, mírate la cola.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Buena cautela, iguala buen consejo.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Nadie da lo que no tiene.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Caridad contra caridad no es caridad.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Los justos pagan por pecadores.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
En el pecado se lleva la penitencia.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Hablar bajo y obrar alto.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Mucho ayuda el que no estorba.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Todo gran amor no es posible sin pena.
El corazón no sabe mentir
Amor de dos, amor de Dios.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.