Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
No te cases por dinero, puedes conseguir un préstamo más barato.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
De la discusión surge la luz.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Abril llovedero, llena el granero.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Sayo que otro suda, poco dura.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Escoba nueva, barre bien.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Para ser el presidente, nombramiento es suficiente.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Tras el buen comer, ajo.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Quien escucha, su mal oye.
No tocar pito.
Donde humo sale, fuego hay.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Es puro jarabe de pico.
En cada tiempo, su tiento.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Con la alforja vacía, mal se inicia el día.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
El que jura miente.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.