La abadesa más segura, la de edad madura.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
No hay que confundir la gordura, con la hinchazón.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
A donde va encuentra un problema
Entendido y anotado.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
En caso de duda, la más tetuda.
No hay boda sin doña Toda.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Tumbando y capado.
Hasta el rabo, todo es toro.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Más vale puta moza que puta jubilada.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Fingir no es mentir.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
La muerte todas las medidas vierte.
Si vives de fiado, vives señalado.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
A la vejez, cuernos de pez.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Eso pasa en las mejores familias.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Tiene la cola entre las patas
El pasajero se conoce por la maleta.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Salir del fuego para caer a las brasas.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
El que adelante no mira, atrás se queda.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.