El hombre lo pide, y la mujer decide.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
No hay atajo sin trabajo.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
La noche es capa de pecadores.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Según se prepara la cama, así se duerme.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Antes de meter, prometer.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Los bienes son para remediar los males.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
El que quiere subir inventa la escalera.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
De buena harina, buena masa.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
No dar pie con bola.
El que demonios da, diablos recibe.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Los celos son el amor propio de la carne
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
La letra mata, su sentido sana.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.