La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Ni se si halaga, ni se si amaga.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Todo hombre tiene su manía.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Bien está lo que bien acaba.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Dame venta y te daré cuenta.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Buen amigo es el dinero.
Ir uno de infantería.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Boca sucia no habla limpio.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.