Quien no se arriesga no conquista
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
No habiendo lomo, de todo como.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
A un traidor, dos alevosos.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
No es lo mismo ser que haber sido.
El ladrón juzga por su condición.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.