A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Moro viejo, mal cristiano.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Es de bien nacido ser agradecido
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Hacer el primo.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Quien no se arriesga no cruza el río
Ya saliste con el chancho al hombro.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Por San Martín, trompos al camino.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Obra acabada, a dios agrada.
Quien te adula, te traiciona.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Primero comer, que ser cristiano.
En amores, los que huyen son vencedores.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
La avaricia rompe el saco.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
La ley de Dios no come trampa.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Quien habla en voz alta, piensa poco.