Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Al asno lerdo, arriero loco.
A barriga llena, corazón contento.
Pecado callado, medio perdonado.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Comparte la carga y ésta será más ligera.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El yerro encelado, medio perdonado.
Tal padre, tal hijo.
Ocurre en las mejores familias.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Dios da, nunca vende.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Indio comido, puesto al camino.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
De buena semilla, buena cosecha.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
La imagen de la amistad es la verdad
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
El amor es el premio del amor
Hay quien no ve su camino.
Hablar en plata blanca.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.