Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
El hable es plata, el silencio es oro.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
No se envía a un muchacho a recoger miel
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Al mal paso, darle prisa.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
El buey solo bien se lame.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
El primer deber del amor es escuchar.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
Saber uno los bueyes con que ara.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Pasará, sea lo que sea.
De oveja negra, borrego blanco.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Para creer hay que querer creer
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El que es pendejo ni de dios goza.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Una respuesta amable mitiga la ira.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.