Dios me dé contienda con quien me entienda.
La viña y el potro, criélos otro.
Palo dado ni Dios lo quita.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
La necesidad tiene cara de hereje.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Mujer que se queja, marido que peca
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Oveja de todos, cómenla lobos.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Chocolate que no tiñe, claro está
A gallo viejo gallina joven.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
La barba no hace al filósofo
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
El triunfo de los crueles es breve
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Al asno lerdo, arriero loco.