El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
El santo ausente, vela no tiene.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Ve tu camino para no tropezar.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Cuando tu ibas, yo venia.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
A cada cajón, su aldabón.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
No hay que arrear ganado flaco.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Feo, pero con suerte.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Al que bebe vino le huele el hocico.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Ahullama no pare calabaza.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
El temor modifica tu conducta.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
El movimiento se demuestra andando.
Chancho limpio nunca engorda.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.