Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Alma sin amor, flor sin olor.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El verano muere siempre ahogado
Mucho preito hace mendigo.
El arroz es el nervio de la guerra.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Harto ayuna quien mal come.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Robles y pinos, todos son primos.
El borriquito delante, para que no se espante.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Si las paredes hablaran.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Barbero, o loco o parlero.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Escucha el viento... que inspira
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Decir, me pesó; callar, no.