Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Dura el nombre más que el hombre.
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
La caza y los negocios quieren porfía.
Gente parada, malos pensamientos.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Se dice el milagro pero no el santo.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
El amor, de necios hace discretos.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Es como llevar leña para el monte.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Hormigas con ala tierra mojada.
A la vejez, dinero y mujer.