Mientras el vaso escancia la amistad florece
El hombre haragán trabaja solo al final.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Ante Dios, todos somos iguales.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
En el refugio del otro vive cada uno
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Año de nieves, año de bienes.
Quiéreme poco pero continúa
A hija casada, los yernos a la puerta.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Donde hay duda hay libertad.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Palabra dada, palabra sagrada.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Burro empinado, por hombres es contado.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Amor de dos, amor de Dios.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
No saber de la misa la media.
Lo prometido es deuda.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
El fraile, la horca en el aire.
A la hija casada sálennos yernos.