Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Con pedantes, ni un instante.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Buena muerte es buena suerte.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Amar a todos, confiar en nadie.
Dando dando, palomita volando.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Habiendo don, tiene que haber din.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Deja la h de ayer para hoy.
Aire de Levante, agua delante.
Dar es corazón, pedir es dolor
Un indio menos, una tortilla mas.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
El que debe y paga, descansa.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Primero es Dios que todos los santos.
Donde hubo pan migajas quedan.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Hambre matada, comida acabada.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Idos y muertos, olvidados presto.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Actividad cría prosperidad.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Más vale dar que la carga llevar.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
No hay pero que valga.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
La mejor caridad es la justicia para todos
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
El cliente siempre tiene la razón.