Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Con solo honra no se pone olla.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
No hay peor error que el no reconocerlo.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Como pecas, pagas.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Bueno está lo bueno.
Ir por lana y volver trasquilado.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Araña de día, carta o alegría.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Obediencia es noble ciencia.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Te están dando Atol con el dedo.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
A misa, no se va con prisa.
En la variación consiste el gusto.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Alegría amagada, candela apagada.
Lo quiero, para ayer.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Es mejor deber dinero y no favores.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.