A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Mira que no está el horno para bollos.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
La envidia es una mala consejera.
Peor está que estaba.
Dar palos de ciego.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Nadie llega a bachiller, sin estudiar y aprender.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
A gran pecado, gran misericordia.
Muchos componedores descomponen la novia.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El que paga por anticipado no conseguirá un trabajo bien hecho.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
La casa caída, el corral agrandado.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Do se saca y no se pon, pronto se le ve el hondón.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Fruto vedado el más deseado.
Casa convidada, pobre y denostada.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Para atrás ni para coger impulso.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Más mueren de hartos que de faltos.
Valor y querer, facilitan el vencer.