Si hoy llovió, otro día hará sol.
El vino casi es pan.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Hasta los animales se fastidian.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Lo quiere como la mula a la carreta.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Agua corriente, agua inocente.
Bebe y ata la bota.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
O la bebes o la derramas.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Quien tenga tiempo que no espere
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Quien no llora, no mama!
En llegando la Ascensión, ni merluza ni salmón.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
El sexo nos hace perder la cabeza
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Poco dinero, poco sermón.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Las palabras se las lleva el viento.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.